Process Mining

Gestión de stock y clima: Anticipando el impacto de El Niño con Minería de Datos

Frente a El Niño 2026–2027, la pregunta que casi nadie está haciendo es la única que importa: ¿podemos llegar hasta donde está la demanda? Este artículo no es un plan de contingencia climático. Es una propuesta concreta para responder esa pregunta con evidencia en lugar de intuición, usando datos que su empresa ya generó y que probablemente nunca ha leído.

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Jose Luis Romero

Experto en Process Mining

Gráfico de Expectation vs Reality
Las Tres Últimas Millas: Cómo Saber Cuál se Rompe Antes de El Niño 2026–2027

Hay una escena que se repite en cada temporada crítica. Una empresa revisa sus niveles de stock, confirma que tiene cobertura para tres meses y respira tranquila. Semanas después, ese mismo inventario sigue intacto en la bodega mientras el cliente compra en otro lado.

No faltó producto. Faltó camino.

Frente a El Niño 2026–2027, la pregunta que casi nadie está haciendo es la única que importa: ¿podemos llegar hasta donde está la demanda?

Este artículo no es un plan de contingencia climático. Es una propuesta concreta para responder esa pregunta con evidencia en lugar de intuición, usando datos que su empresa ya generó y que probablemente nunca ha leído.

+90%
de probabilidad de un evento muy fuerte, según la NOAA
47%
de la red vial estatal de Manabí en condiciones irregulares
~90
días hasta la fase de mayor intensidad proyectada

El inventario no es el problema

Frente a una temporada crítica, la reacción instintiva es comprar stock. Es visible, se mide en unidades y tranquiliza a un directorio en quince minutos.

Pero el inventario solo resuelve una variable de la ecuación. Un stock de tres meses en una bodega servida por un corredor vial de un solo acceso no es una posición de fortaleza: es capital de trabajo inmovilizado justo cuando lo va a necesitar para contratar transporte de emergencia, adelantar el pago a un proveedor sustituto o habilitar un punto de distribución temporal.

La pregunta no es cuánto stock asegurar. Es hasta dónde puede llegar con lo que ya tiene.

Las tres últimas millas

Propongo un marco simple. No son tres etapas de una secuencia lineal, sino tres millas finales que fallan de forma independiente. Basta que una se rompa para que las otras dos pierdan su valor.

Milla 1

Abastecimiento

La capacidad de seguir recibiendo lo que la operación necesita para producir o comercializar.

  • Concentración en proveedor único sin alternativas homologadas
  • Insumos importados que dependen de un puerto o un corredor específico
  • Proveedores pequeños sin músculo financiero para absorber dos meses de shock
Milla 2

Distribución

La capacidad física de mover producto desde donde está hasta donde se vende.

  • Centros de distribución en cotas bajas o zonas históricamente inundables
  • Rutas con un único paso obligado y sin desvío viable
  • Flota tercerizada sin compromiso contractual de prioridad en emergencia
Milla 3

Ejecución

La capacidad de decidir y actuar rápido cuando el escenario cambia. Es la milla que menos se planifica y la que más determina el resultado.

  • Nadie tiene autoridad clara para decidir sin consultar hacia arriba
  • La información de campo llega a la mesa de decisión con 48 horas de retraso
  • No existen umbrales predefinidos, así que cada decisión se debate desde cero

La pregunta operativa es simple: ¿cuál de las tres limitaría hoy su capacidad de respuesta?

La mayoría de las empresas la responde en una reunión, por consenso y por intuición. Cada área señala la milla que no le corresponde. Se levanta un acta, se asignan responsables y nadie queda con una respuesta que pueda defender con evidencia.

Cómo se decide hoy
Por consenso en una sala. Cada gerencia estima su exposición desde su propia percepción. El resultado depende de quién habla más fuerte, no de qué es más frágil.
Cómo debería decidirse
Por evidencia extraída de los sistemas. Tiempos de ciclo reales, plazos efectivos por proveedor y exposición calculada por zona, ruta y cliente.

La respuesta ya está escrita en sus sistemas

Cada orden de compra, cada guía de remisión, cada movimiento de bodega y cada entrega deja un registro con fecha, hora, usuario y estado. Su ERP, su WMS y su TMS llevan años acumulando la biografía completa de su operación.

Nadie la lee, porque leerla a mano es imposible. Ese es exactamente el trabajo del process mining y el data mining.

Process mining: la radiografía de cómo opera de verdad

El process mining reconstruye el proceso real a partir de los registros de eventos de sus sistemas. No el proceso del manual: el que efectivamente ocurre.

Cuando se comparan ambos, casi siempre aparece lo mismo. El flujo diseñado tiene seis pasos y la realidad tiene decenas de variantes, de las cuales unas pocas concentran todos los retrasos.

Qué responde frente a El Niño
  • Tiempo real de ciclo pedido-entrega por zona, corredor y cliente. No el promedio general, que esconde precisamente los casos críticos.
  • Dónde se pierden las horas: alistamiento, espera de transporte, tránsito, descarga o documentación.
  • Cuánta holgura tiene cada paso antes de que el pedido llegue tarde. Ese margen es su verdadero colchón frente a un corte de vía.
  • Qué porcentaje de entregas ya depende de un reproceso o de una excepción manual que solo una persona sabe ejecutar.
  • Plazo efectivo por proveedor, medido sobre órdenes ejecutadas y no sobre el compromiso contractual.

Ese último punto es el que más sorprende. Muchas empresas descubren que su proveedor "de 15 días" cumple en 15 días solo una fracción de las veces, y que el resto de los casos ya vive al límite.

Cuando llueva, ese proveedor no va a fallar por El Niño. Va a fallar antes, y los datos ya lo estaban avisando.

Data mining: el pronóstico de su propia demanda

Si el process mining mira hacia adentro, el data mining mira hacia adelante. Busca patrones en datos históricos y externos para anticipar qué va a pasar y dónde.

Aquí hay una ventaja que pocas empresas aprovechan: Ecuador ya vivió esto antes. Los eventos de 1997–1998 y 2015–2016 dejaron datos. Si su empresa operaba entonces, tiene un conjunto de casos reales sobre lo que ocurre cuando llueve de verdad.

Qué responde frente a El Niño
  • Cómo se desplazó la demanda por SKU y zona en eventos anteriores: qué categorías se dispararon, cuáles cayeron y con cuánta anticipación.
  • Qué clientes y rutas concentran el riesgo, cruzando su histórico de entregas fallidas con datos de precipitación y puntos críticos de la red vial.
  • Qué proveedores muestran deterioro temprano: variabilidad creciente en plazos, cambios en el patrón de facturación, incumplimientos parciales.
  • Cómo agrupar sus puntos de venta por vulnerabilidad real, no por región comercial. Dos locales en la misma provincia pueden tener exposiciones opuestas.
  • Qué inventario adelantado se justifica en cada zona, calculado sobre probabilidad de aislamiento y no sobre una regla plana de cobertura.

Uno le dice dónde está parado. El otro, hacia dónde va el terreno.


Cómo se hace, en cuatro pasos

El temor habitual es que esto suene a proyecto de datos de doce meses. No lo es, porque no construye nada nuevo: lee lo que ya existe.

1

Extracción

Se toman los registros de eventos de ERP, WMS y TMS de los últimos tres a cinco años. Sin intervenir sus sistemas productivos y sin abrir un proyecto de integración.

2

Reconstrucción del proceso real

Se arma el flujo de punta a punta y se contrasta contra el diseñado. Aquí aparecen las variantes ocultas, los cuellos de botella y los reprocesos que nadie documentó.

3

Modelado predictivo

Se cruzan los datos internos con series de precipitación, histórico de eventos ENSO y estado de la red vial para estimar exposición por zona, ruta y cliente.

4

Priorización por facturación protegida

Se ordenan las intervenciones según cuánta venta protegen. No una lista de cien hallazgos: las cinco decisiones que mueven la aguja antes de diciembre.


Tres objeciones razonables

"Mis datos están sucios"

Todos lo están. El process mining trabaja sobre marcas de tiempo y estados, que son justamente los campos que un sistema transaccional registra bien porque los necesita para funcionar. La suciedad suele estar en las descripciones, no en las fechas.

"No tengo tiempo para un proyecto de datos"

Por eso el orden importa. Un diagnóstico de este tipo se resuelve en semanas, no en trimestres. Y el tiempo que consume es una fracción del que perderá decidiendo a ciegas en enero.

"Esto es para empresas grandes"

Es al revés. Una empresa grande sobrevive a un mal diagnóstico porque tiene músculo financiero para corregirlo. Una mediana no. Si va a hacer una sola apuesta de capital antes de diciembre, conviene que sea la correcta.


La ventana se cierra sola

La NOAA mantiene activa la advertencia de El Niño con más del 90% de probabilidad de un evento de intensidad muy fuerte. El Comité ERFEN proyecta la fase de mayor intensidad entre diciembre de 2026 y febrero de 2027, y Ecuador ya opera bajo alerta naranja con el COE Nacional activo. En Manabí, cerca del 47% de la red vial estatal presenta condiciones irregulares antes de que empiece a llover.

Quedan alrededor de noventa días, y cada semana encarece las mismas decisiones. Contratar capacidad de transporte hoy cuesta una fracción de lo que costará en diciembre, cuando toda la industria compita por la misma flota. Homologar un proveedor alterno ahora es un trámite administrativo; en enero es una negociación desde la debilidad.

Las empresas que atraviesen mejor este período no serán las que tengan más inventario. Serán las que sepan, con evidencia y no con intuición, cuál de sus tres últimas millas se iba a romper primero.

Esa evidencia ya está en sus sistemas. Solo falta ir a buscarla.

Fuentes de contexto climático y de infraestructura: NOAA Climate Prediction Center, Comité Nacional para el Estudio Regional del Fenómeno de El Niño (ERFEN), Secretaría Nacional de Gestión de Riesgos del Ecuador y Ministerio de Transporte y Obras Públicas.

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